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sábado, 10 de diciembre de 2016

Como hermano, no como siervo

La historía no es como nos la han contado, en nuestro sistema de enseñanza pública se nos juegan maldades históricas.  Cuando nuestros historiadores ocultan documentos que derrumban los mitos de nuestros ilustres próceres anticolonialistas y dejan de mostrar el verdadero valor histórico de sus gestiones patrióticas. Pero con el tiempo se van encontrando documentos que re-escriben la historia contada.

Como podrán ver más adelante, nuestros próceres no objetaban la llamada “invasión” norteamericana tras la Guerra hispano-estadounidense. Todo lo contrario lo veían como una solución al yugo español que imperó en Puerto Rico desde la colonización de la Isla.

Aquí se nos ha querido mostrar una historia incompleta y buscando algunos datos históricos nos topamos como nos han querido ocultar el pensamiento de grandes líderes nuestros en el momento crucial del cambio de soberanía política.

El ilustre puertorriqueño Eugenio María de Hostos es uno de los Comisionados enviados por el pueblo de Ponce y por el de San Juan, Puerto Rico, para pedir la forma territorial de gobierno para la Isla.

En enero de 1899 parte a Nueva York junto a otros dos comisionados. Sus colegas son el Dr. Manuel Zeno Gandía y el Dr. Julio J. Henna. Salieron de Ponce el miércoles pasado y llegaron aquí el lunes por la tarde. están en el Hotel Westminster y permanecerán aquí hasta la próxima semana que irán a Washington para visitar al presidente William McKinley y conferenciar con tantos miembros del Congreso cuantos les sea posible.

No saben cuanto tiempo estarán en Washington; pero su deseo es asegurarse de que a Puerto Rico se Ie reconozca una forma de gobierno similar a la de nuestros Territorios del Oeste.

El profesor Hostos es uno de los ciudadanos mejor conocido y mas influyente en la ciudad de Ponce. Al comienzo de la guerra, fue expulsado de su Isla por los españoles que Ie atribuyeron simpatías hacia Estados Unidos. [Dato obviamente incorrecto porque, al comienzo de la guerra, Hostos estaba abandonando territorio de Chile para acercarse a las Antillas.] El doctor Henna es reconocido como uno de los líderes puertorriqueños de mayor influencia entre sus compatriotas.

El doctor Zeno Gandía es un médico que ha ejercido su profesión por mucho tiempo en el distrito de Adjuntas, Puerto Rico y en su comunidad se le estima como un notable escritor. Es autor de varios libros sobre temas de medicina y problemas sociales.

El siguiente texto de Eugenio María de Hostos escrito en Nueva York y publicado el 19 de enero de 1899 en entrevista con el periódico The Sun

Como hermano, no como siervo

Así Puerto Rico quiere ser tratado por el Tío Sam, envía una comisión para solicitar al Presidente y al Congreso constituir en la Isla un gobierno territorial.

“Puerto Rico solicita ser aceptado por los Estados Unidos como un hermano, no como un sirviente”, dijo el profesor Eugenio Ma. Hostos.

“Por supuesto, -continuo el señor Hostos dirigiéndose al reportero, esperamos ser tratados como si fuésemos un hermano menor que debe ir ala escuela a aprender, y que debe respetar al hermano mayor hasta que crezca; pero queremos que cuando hayamos crecido y hayamos sido educados en el gobierno propio (self-government) podamos llegar a ser parte del pueblo americano y no permanecer por siempre sus subordinados.

“Pedimos gobierno propio y escuelas públicas. No espe­ramos que todo se nos conceda de una vez; pero queremos adoptar la dirección correcta y solo pedimos alcanzar la categoría de Territorio igual a los Territorios que han llegado a ser Estados. No queremos empezar como colonia para permanecer por siempre fuera de la nación. Queremos ser parte del pueblo americano.

“El pueblo de Puerto Rico no comprende todavía las leyes y costumbres americanas, como tampoco conoce los sentimientos del pueblo americano para con el, no sabe que porvenir le espera.

“No tenemos ninguna queja contra el general Guy V. Henry (gobernador militar de Puerto Rico). El es un hombre bueno y todos nosotros lo respetamos y estimamos. Pero su gobierno es el gobierno de un hombre, como todo gobierno militar; no el gobierno de un pueblo. Puede ser removido de un momento a otro y no sabemos si el que lo reemplace será tan bueno como él. Queremos el gobierno del pueblo; esto es republicano; no el gobierno de un hombre; esto es, monárquico. Dicen que nos darán el gobierno que desea­mos; pero también hemos oído decir que pudiéramos ser colonia. 

No queremos ser colonia. Lo éramos de España y lo que mas alcanzamos fue ser españoles de segunda clase. No queremos ser americanos de segunda clase, queremos ser americanos de primera clase.

“Los españoles no sostenían escuelas dignas de llevar este nombre; el pueblo americano no toleraría nada semejante. “Sobre todo, deseo ver fundadas escuelas públicas en Puerto Rico, escuelas como las que ustedes tienen aquí. He tornado sobre mi, como parte del trabajo que debo hacer por mi país, tratar de proporcionarle tantas escuelas como sean posibles.

“El pueblo de Ponce esta ansioso de saber lo que ustedes harán por el. Estamos por lo pronto mejor que bajo el gobierno de los españoles; así es que no nos quejamos. Pero hasta ahora, solo hemos cambiado un amo malo por uno bueno.

“Ustedes nos han prometido mas. Ustedes nos han prometido libertad. Queremos libertad: no libertad de América, sino libertad con América.

“El pueblo de Ponce celebró reuniones, discutió, deliberó y resolvió enviar una Comisión para ver al Presidente y al Congreso y pedir a ellos y al pueblo americano que no nos hicieran colonia, sino un territorio.

“El Dr. Rafael del Valle Rodríguez y yo fuimos nombrados para la Comisión. Antes de partir, el pueblo de San Juan celebró reuniones y también me encargo de su representación. El doctor del Valle enfermó en Ponce y tuve que venir sin él.

“El pueblo del distrito de Adjuntas nombró al doctor Zeno Gandía y al doctor Henna para representarlo y ellos están conmigo.

“Nosotros sabemos que el gobierno militar es solamente temporal, pero el pueblo no lo comprende así. Los españoles les ha enseñado a no creer en promesas; ellos siempre prometían, pero nunca cumplían. El pueblo ha querido que vengamos y veamos por nosotros mismos. Queremos decirles que son libres; que el pueblo de Ponce gobernará a Ponce; que el  pueblo de San Juan gobernará a San Juan, como el pueblo de Nueva York gobierna a Nueva York.

“Mi patria es rica y fértil; sus habitantes son pacíficos e industriosos, y ahora, que son libres, un gran porvenir les espera. Si empezamos bien, no tardará el día en que los americanos estén orgullosos de la nueva porción de su país, como están orgullosos, hoy, de la nueva porción de su patria en el apartado Oeste. Pero si se nos hace colonia, no seremos nada.

“Ustedes libraron nuestras batallas cuando éramos demasiado débiles para librarlas por nosotros mismos. Ustedes nos libera­ron de nuestros opresores. Se lo agradecemos como un pueblo puede agradecer a otro que lo liberta. Lo que les pedimos es que nos den lo que ustedes pedirían para ustedes mismos”.

The Sun, New York, Jan. 19, 1899

Aquí vemos el complot de ciertos patrioteros de la historia en ocultar que la llegada a nuestras tierras del ejército de los EE.UU. no era mal vista por los ilustres patriotas que reclamaban de España autonomía y autogobierno, mitos que se derrumban cuando se examinan documentos ocultos. Hostos siempre fue identificado como un independentista, mas aquí vemos que fue un líder de la libertad, del progreso y la igualdad de derechos para su pueblo, como un hermano, no como un siervo.

Agradeceré sus comentarios a esta entrega en la sección de comentarios.

martes, 6 de diciembre de 2016

El carimbo de ser estadista

No bien gana un gobierno anexionista la gobernación comienzan a aflorar los epítetos, adjetivos y sobre todo los símbolos del carimbo de ser estadista en una colonia. La mal llamada sociedad civil, la de los intelectualoides refugiados en todos los círculos de la cultura sacan del baúl todas sus descripciones sobre los que componemos más de la mitad del pueblo puertorriqueño y somos amanaza para sus intereses políticos.

A cuatro ojos contra los anexionistas, la escritora Ana LydiaVega se hace una pregunta ¿Quién le teme al PNP? Pues desde humilde rincón espero contestarle a la escritora.

Por más de cien años los anexionistas llevamos la carga histórica, yo le llamo el ”CARIMBO“, de ser “las turbas republicanas”, piti yankis, padres de la corrupción, neoliberalesconservadores de ultra derecha, asesinos, destructores de la cultura, asimilistas, homofóbicos, abusadores con las minorías, fundamentalistas, hasta anti-intelectuales nos dice en su escrito en El Nuevo Día.

Nos dice la señora Vega que la elección de Ricardo Rosselló suscita en sectores de la izquierda vegetariana ”síntomas extremos de ansiedad” y tuvo la necesidad urgente de hacer un sondeo relámpago por teléfono para “investigar ese extraño fenómeno de masas” 

La única pregunta de su sondeo fue ¿Por qué la perspectiva de un gobierno pepené produce cierta inquietud?. En la gama de amigos de su directorio telefónico surgen las siguientes expresiones: a una pensionada le ”produce pánico intestinal“, un policía, alega ella que le dijo, ”¡Vuelven los bárbaros trucutús”!, en el Capitolio los que van a mandar son los “pandereteros” o sea los pastores y fundamentalistas, otro carimbo dicho por “una estudiante universitaria”  

Teme la escritora que la “juntilla de líderes de la palma con los elementos más recalcitrantes del fundamentalismo religioso, sean un mal augurio para los defensores de los derechos de las minorías” Nos describe de ejercer un “liderato demasiado agresivo” con un “empuje feroz de sus funcionarios, que obvia reglamentos, hace y deshace y vira todo al revés, somos una “aplanadora" y tenemos un capo bautizado como el “tiburón blanco”.

O sea para esta escritora y su minúsculo círculo de amigos somos la escoria, somos lo peor de lo peor, somos los canallas que hemos americanizado este pueblo. Quizás sea escritora pero le hacen falta estudios de la historia de nuestros movimientos políticos a partir de la colonización norteamericana.

En el Puerto Rico del siglo XX siempre predominó el sentimiento político independentista, el primero en desertar de nuestros más grandes políticos que se divorció del separatismo fue Luis Muñoz Marín y detrás de él otros muchos, los anexionista éramos una minoría súper minoría, hasta la creación de nuestra Constitución éramos un segmento político de menor apoyo popular, pero el maridaje de un gobierno propio basado en las normas constitucionales aprobadas por el pueblo fue haciéndonos un espejo del sistema republicano de gobierno de la metrópolis, ésta logró el crecimiento paulatino del anexionismo en Puerto Rico.

Tras el rompimiento del unipartidismo en 1968 los anexionistas fuimos acaparando un segmento cada vez mayor del electorado que ya no era analfabeta, que ya tenía la oportunidad de tener a sus familias residiendo en los estados tras la gran migración luego de aprobación de la Constitución. 

El independentismo fue reprimido y perseguido por el gobierno de Muñoz Marín, y año tras año fueron perdiendo adeptos, excepto claro en los círculos académicos, de donde proviene la escritora Vega. 

Resumiendo, los peores temores y síntomas de ansiedad de los amigos de la escritora se resumen en demonizar a los estadistas, en ponerles un carimbo que llevaran de por vida e intentar con eso destruir el anexionismo puertorriqueño.

Sucio difícil para esos amigos de ella cuando la anexión de esta patria es algo inevitable, que sea algo inmediato o sea en unas décadas no la hace imposible de culminar en la admisión del territorio en la comunidad de ciudadanos agrupados bajo la Constitución de los Estados Unidos de América.

Pero toda esa diatriba y frustración política es y ha sido el mismo lloriqueo que no convence a nadie, con esos carimbos en vez de ganar el aprecio del pueblo pensante lo que hacen es separse cada día más del modo de pensar colectivo de todo un pueblo. A nosotros, los intelectualoides no nos definen, como tampoco nos definen quien es mas puertorriqueño ni quien quiere más nuestra cultura, como intentaron hacer con Glenn Monroig en las elecciones pasadas. Ahora entiendo porque cada día son menos.

Ana Lydia Vega me recuerda aquel anuncio de los años setenta del fabricante de galletas que intentaba imitar la receta del fabricante de las galletas Ritz y al final se decía “lo hemos intentado noventa y nueve veces” y no nos es posible lograr la imitación, y así veo a los indedendejistas de mi patria, lo intentan y lo siguen intentando, pese al fracaso de detener el pensamiento progresista de este pueblo.

Ana Lydia mírate en un espejo, observa tus propios carimbos, y pregúntate ¿Por qué le teme Puerto Rico al separatismo?