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martes, 6 de diciembre de 2016

El carimbo de ser estadista

No bien gana un gobierno anexionista la gobernación comienzan a aflorar los epítetos, adjetivos y sobre todo los símbolos del carimbo de ser estadista en una colonia. La mal llamada sociedad civil, la de los intelectualoides refugiados en todos los círculos de la cultura sacan del baúl todas sus descripciones sobre los que componemos más de la mitad del pueblo puertorriqueño y somos amanaza para sus intereses políticos.

A cuatro ojos contra los anexionistas, la escritora Ana LydiaVega se hace una pregunta ¿Quién le teme al PNP? Pues desde humilde rincón espero contestarle a la escritora.

Por más de cien años los anexionistas llevamos la carga histórica, yo le llamo el ”CARIMBO“, de ser “las turbas republicanas”, piti yankis, padres de la corrupción, neoliberalesconservadores de ultra derecha, asesinos, destructores de la cultura, asimilistas, homofóbicos, abusadores con las minorías, fundamentalistas, hasta anti-intelectuales nos dice en su escrito en El Nuevo Día.

Nos dice la señora Vega que la elección de Ricardo Rosselló suscita en sectores de la izquierda vegetariana ”síntomas extremos de ansiedad” y tuvo la necesidad urgente de hacer un sondeo relámpago por teléfono para “investigar ese extraño fenómeno de masas” 

La única pregunta de su sondeo fue ¿Por qué la perspectiva de un gobierno pepené produce cierta inquietud?. En la gama de amigos de su directorio telefónico surgen las siguientes expresiones: a una pensionada le ”produce pánico intestinal“, un policía, alega ella que le dijo, ”¡Vuelven los bárbaros trucutús”!, en el Capitolio los que van a mandar son los “pandereteros” o sea los pastores y fundamentalistas, otro carimbo dicho por “una estudiante universitaria”  

Teme la escritora que la “juntilla de líderes de la palma con los elementos más recalcitrantes del fundamentalismo religioso, sean un mal augurio para los defensores de los derechos de las minorías” Nos describe de ejercer un “liderato demasiado agresivo” con un “empuje feroz de sus funcionarios, que obvia reglamentos, hace y deshace y vira todo al revés, somos una “aplanadora" y tenemos un capo bautizado como el “tiburón blanco”.

O sea para esta escritora y su minúsculo círculo de amigos somos la escoria, somos lo peor de lo peor, somos los canallas que hemos americanizado este pueblo. Quizás sea escritora pero le hacen falta estudios de la historia de nuestros movimientos políticos a partir de la colonización norteamericana.

En el Puerto Rico del siglo XX siempre predominó el sentimiento político independentista, el primero en desertar de nuestros más grandes políticos que se divorció del separatismo fue Luis Muñoz Marín y detrás de él otros muchos, los anexionista éramos una minoría súper minoría, hasta la creación de nuestra Constitución éramos un segmento político de menor apoyo popular, pero el maridaje de un gobierno propio basado en las normas constitucionales aprobadas por el pueblo fue haciéndonos un espejo del sistema republicano de gobierno de la metrópolis, ésta logró el crecimiento paulatino del anexionismo en Puerto Rico.

Tras el rompimiento del unipartidismo en 1968 los anexionistas fuimos acaparando un segmento cada vez mayor del electorado que ya no era analfabeta, que ya tenía la oportunidad de tener a sus familias residiendo en los estados tras la gran migración luego de aprobación de la Constitución. 

El independentismo fue reprimido y perseguido por el gobierno de Muñoz Marín, y año tras año fueron perdiendo adeptos, excepto claro en los círculos académicos, de donde proviene la escritora Vega. 

Resumiendo, los peores temores y síntomas de ansiedad de los amigos de la escritora se resumen en demonizar a los estadistas, en ponerles un carimbo que llevaran de por vida e intentar con eso destruir el anexionismo puertorriqueño.

Sucio difícil para esos amigos de ella cuando la anexión de esta patria es algo inevitable, que sea algo inmediato o sea en unas décadas no la hace imposible de culminar en la admisión del territorio en la comunidad de ciudadanos agrupados bajo la Constitución de los Estados Unidos de América.

Pero toda esa diatriba y frustración política es y ha sido el mismo lloriqueo que no convence a nadie, con esos carimbos en vez de ganar el aprecio del pueblo pensante lo que hacen es separse cada día más del modo de pensar colectivo de todo un pueblo. A nosotros, los intelectualoides no nos definen, como tampoco nos definen quien es mas puertorriqueño ni quien quiere más nuestra cultura, como intentaron hacer con Glenn Monroig en las elecciones pasadas. Ahora entiendo porque cada día son menos.

Ana Lydia Vega me recuerda aquel anuncio de los años setenta del fabricante de galletas que intentaba imitar la receta del fabricante de las galletas Ritz y al final se decía “lo hemos intentado noventa y nueve veces” y no nos es posible lograr la imitación, y así veo a los indedendejistas de mi patria, lo intentan y lo siguen intentando, pese al fracaso de detener el pensamiento progresista de este pueblo.

Ana Lydia mírate en un espejo, observa tus propios carimbos, y pregúntate ¿Por qué le teme Puerto Rico al separatismo?

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Porky, a estos intelectuales de cartón no les voy a permitar el "bullying" político.

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  2. Excelente blogs.
    Ya cansan los mal llamados escritores, sí, porque se convierten en escritores de encargo; los que tiemblan de pensar en elfracaso de no poder detener "el pensamiento progresista de éste pueblo "

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    1. Nora aceptar como real el cuento de esa escritora es permitir que nos hostiguen con epítetos que el pueblo estadista ni merece ni acepta en pleno siglo XXI.

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